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A la memoria de Emilio… - Guy Sabatier

NUESTRO CAMARADA EMILIO MADRID EXPÓSITO FALLECIÓ A PRINCIPIOS DEL MES DE AGOSTO 2011 : FUE UN OBRERO COMUNISTA INTERNACIONALISTA, LLENO DE ENERGÍA Y TOTALMENTE ENTREGADO A LA CAUSA COLECTIVA DEL PROLETARIADO.

 

Veinte años después del hundimiento de la URSS (1991-2011), un adversario irreductible del stalinismo, y más globalmente de la ideología marxista-leninista (Estado chino comprendido) y del sistema capitalista a nivel de su mercado mundial, acaba de fallecer, desgraciadamente. Lo acabábamos de ver personalmente, plenamente consciente, a principios del mes de abril de este año, en una reunión-debate que tuvo lugar en Barcelona en torno a las posiciones internacionalistas de G. Munis. Ayudó materialmente a los camaradas del Foro para la Izquierda Comunista Internacionalista (publicaciones Controversias) a organizar lo mejor posible el debate con los camaradas que, entre otras cosas, están editando las Obras Completas del revolucionario que denunció la traición del trotskismo y de la IV Internacional durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente Munis fundó el grupo Fomento Obrero Revolucionario con el poeta surrealista Benjamin Péret. No nos podíamos imaginar entonces que no volveríamos a ver a Emilio, pues en tan sólo cuatro meses (abril-julio) una terrible enfermedad pudo con él.

Desde finales de los años 90, Emilio se había erigido en un crítico despiadado de las consecuencias nefastas de la revolución de octubre de 1917, llevada a cabo en Rusia por el partido bolchevique y su dirigente Lenin, con influencias contrarrevolucionarias en el mundo entero (la política del Komintern). Asimismo, incluso de cuerpo presente, en un hospital de Reus (cerca de Tarragona), a finales de julio, preguntaba reiteradamente a sus compañeros de Barcelona cuándo las ediciones Smolny (de Tolosa-Francia) iban a sacar el libro sobre los cuatro números de la revista Kommounist publicados por la fracción de los Comunistas de Izquierda en 1918, tras el episodio de la paz separada del tratado de Brest-Litovsk (firmada el 3 de marzo). Sediento de nuevas traducciones, saltaba de impaciencia esperando poder difundir en castellano, en el marco de las Ediciones Espartaco Internacional (que había fundado en Barcelona), una obra que le parecía fundamental para el conocimiento del proceso revolucionario. Pues la existencia de esta fracción del partido bolchevique que se opuso a Lenin (Bujarín, Ossinski, Radek, Smirnov…) sobre la cuestión del capitalismo de Estado y sobre todas las medidas económicas (aplicación del sistema Taylor, etc.) le parecían una clave de comprensión vital para descubrir, más allá de Brest-Litovsk, los orígenes de la contrarrevolución.

Originario de la ciudad andaluza de Granada, nuestro amigo, durante más de setenta años, siempre había llevado una vida sana, sin abusos de ningún tipo : en su casa, en un piso pequeño de las afueras de Barcelona, alejado del centro de la ciudad, lo que había era mucha fruta y agua. Muy pocas veces íbamos a comer platos cocinados, o con muchas especies, en restaurantes populares de su barrio. Hasta que sus ojos enfermaran se dedicaba a leer, a traducir o a escribir en los dos idiomas latinos que dominaba. La televisión, a penas si la miraba. ¡Y vaya por donde, sucumbe a un cáncer fulminante de hígado tras haber perdido prácticamente la vista ! Para intentar restablecer el buen funcionamiento de sus ojos, indispensables para sus actividades intelectuales (él, el obrero inmigrado autodidacta) no dudó en consultar una gran clínica especialista, conocida en Cataluña y en el mundo entero. Emilio no era de los que se dejan llevar por una actitud derrotista. Pero en vano, la muerte despiadada no le dejó.

Antes de volver a España, nuestro compañero había sido un trabajador inmigrante durante una parte de su vida, en particular en Francia, donde pudo adquirir un muy buen manejo de la lengua de Jules Vallès, de los ‘communards’ y de los obreros revolucionarios que lucharon contra los partidos y sindicatos durante el movimiento proletario de mayo-junio 1968. Durante un tiempo, aislado, adhirió al Partido Comunista Internacional (El Proletario), filial bordiguista, sectaria, de la Izquierda Italiana (Amadeo Bordiga, el jefe carismático de Nápoles, murió en 1970). Tras esta experiencia, se asqueó del leninismo, de la concepción monolítica del partido y de la pretendida ‘Invariance’ (invarianza) de la teoría marxista después del Manifiesto Comunista de 1848. Se salió de este atolladero, decidido a regenerarse mediante otros planteamientos más fecundos del marxismo.

Por diferentes medios, Emilio entró, poco a poco, en contacto con los Cahiers Spartacus, animados en París por un colectivo de varios militantes tras el fallecimiento de su fundador, René Lefeuvre (1988), uno de los primeros editores de las obras de Rosa Luxemburgo, en Francia, en los años 1930. Establecido en Barcelona, con el dinero de su pensión de jubilado, y por ende de forma totalmente independiente, concibió entonces la creación de una editorial que él dirigiría según sus propios criterios. Se ponía así en marcha el viejo sueño de la AIT : « La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores » (Primer artículo de los estatutos, 1864). Paulatinamente orientó sus publicaciones hacia los textos de la Izquierda Alemana y Holandesa (Anton Pannekoek, Herman Gorter…) que le parecían más radicales que la Izquierda Italiana en su crítica del bolchevismo : véase la Respuesta a Lenin de Gorter, representante del K.A.P.D., al texto defendido por el jefe de la III Internacional, en 1921, contra las tácticas de las Izquierdas : El Izquierdismo o la enfermedad infantil del Comunismo, que preconizaban el antiparlamentarismo, el antisindicalismo y rechazaban las luchas de liberación nacional. Traduciendo al principio las publicaciones que aparecen en el catálogo de las Editions Spartacus, poco a poco se fue tomando ciertas libertades para constituir la arquitectura de sus propios volúmenes. Cuando le conocí, fue para mí una inmensa alegría, después de los primeros contactos que habíamos tenido tras la muerte del caudillo Franco en 1975 : los Colectivos Obreros Autónomos de Madrid que estuvieron en contacto con el grupo Pour une Intervention Communiste, revista Jeune Taupe (1978-1988) a través de nuestra correspondencia regular con el camarada Adolfo Fernández Barroso, y también los intercambios frecuentes con el Colectivo Etcetera - Correspondencia de la Guerra Social de Barcelona (Quim, Carlos…) que sigue publicando una revista bianual en castellano.

De acuerdo con mi análisis sobre las premisas de la degeneración de la revolución de Octubre, me dijo que le gustaría traducir mi libro editado en 1977 en los Cahiers Spartacus : Traité de Brest-Litovsk 1918, coup d’arrêt à la révolution. Decidimos añadir la traducción de una nota final publicada posteriormente en el volumen : Sur les Socialistes-Révolutionnaires de Gauche. Durante esta primera visita, me acogió en su casa : tuvimos largas conversaciones durante toda una semana. En uno de los paseos por Barcelona me presentó a dos exiliados cubanos del régimen castrista. Roberto, el padre (fallecido desde entonces sin haber podido volver a Cuba), había sido un opositor activo y consideraba a Fidel Castro como una especie de dinosaurio producido por el sedicente socialismo, que aún pervive en nuestros días. Emilio estaba de acuerdo con él y criticaba al ‘líder máximo’ (caudillismo, tercermundismo, ideología de la guerrilla…).

Emilio defendía posiciones intransigentes sobre la cuestión nacional y el problema lingüístico. Escribió un libro excelente titulado Los nacionalismos contra el proletariado, una parte del cual fue traducida al francés y publicada en el nº 3 de la revista Controverses en 2010. Sus argumentos se inspiraban de los de Marx y Engels tras las revoluciones de 1848. Era muy crítico con el catalanismo, y su ideología nacionalista frente a la unidad lingüística que había forjado el castellano en el transcurso de la historia de España. Durante estos dos últimos años, tradujo y escribió artículos para la revista Controverses en francés, publicación del Foro para la Izquierda Comunista Internacionalista con el que mantenía relaciones teóricas y prácticas. Animó también la edición de los dos números de la revista Controversias en castellano. También ayudó al Foro en la organización de dos reuniones públicas en Barcelona, la última, la del mes de abril 2011 con los compañeros que se ocupan del legado histórico y político de Munis. No nos imaginábamos entonces que la muerte le acechaba de forma tan brutal ; ¡es un auténtico drama ! En cada ocasión se entregaba a fondo para recibirnos a nuestra llegada, alojarnos en su casa y ocuparse del lugar de la reunión. Desgraciadamente no tuvo tiempo de visionar el documental titulado http://www.munis.es/?page_id=629.

Uno de sus mayores aciertos fue la publicación en castellano del libro del compañero Agustín Guillamón en sus editorial : Barricadas en Barcelona, que trata del periodo entre julio de 1936 y mayo de 1937, en el que se distinguieron, frente a la bancarrota de los anarcosindicalistas de la CNT-FAI reprimidos por el estalinismo, la oposición revolucionaria de Los Amigos de Durruti y la de los Bolcheviques-Leninistas, que publicaba La Voz Leninista (Munis era uno de sus representantes). Este libro lo tradujo al francés el compañero Eulogio y lo editaron los Cahiers Spartacus de París. Como ya lo hemos mencionado, no pudo realizar el proyecto Kommunist que tanto le interesaba. Sin embargo, su último trabajo está relacionado, una vez más, con la crítica del partido bolchevique, ya que tradujo y publicó el libro de Michel Oliver que se convirtió en su último trabajo de editor : La izquierda bolchevique y el poder obrero 1919-1927. Los Centralistas democráticos y la Oposición Obrera, que trata de unas fracciones anteriores a la de la corriente trotskista.

Guardaremos en el recuerdo de su profunda rectitud a la hora de estudiar los acontecimientos históricos. Gracias a sus esfuerzos militantes, las jóvenes generaciones proletarias y revolucionarias podrán tener acceso a textos marxistas, casi siempre desconocidos en lengua castellana, por culpa del peso de la contrarrevolución, que triunfó y se expandió a partir de los acontecimientos de Mayo 37 en Barcelona. Gracias a él las jóvenes generaciones entenderán mejor la terrible complicidad entre el franquismo y el estalinismo (el PSUC en Cataluña) que asfixió el movimiento revolucionario y preparó la encerrona de la Segunda Guerra Mundial. Más allá de este primer homenaje, tendremos que catalogar, clasificar, desenterrar, explicar, etc., lo que globalmente aportó Emilio a la historia de su, de nuestra clase proletaria. En sus archivos, hallaremos, sin duda alguna, cartas de mucho interés. Estuvo en relación con autores contemporáneos como Claude Bitot o Gilles Dauvé, etc.

En el tanatorio de Reus, el jueves 4 de agosto 2011, hacia las 12h y 30, tuvo lugar una ceremonia, al día siguiente de la muerte de Emilio. Varios compañeros de Barcelona estuvieron presentes y, con el acuerdo de la familia, pudieron leer tres textos políticos como homenaje al difunto, cuyo cuerpo fue incinerado acto seguido.

 

Guy Sabatier, viernes 5 de agosto 2011.