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Rubrique : Luttes

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  • Toutes les versions de cet article :

  • Sur les luttes en Algérie, Tunisie et Égypte (Raoul Victor) (fr)
  • Zu den Kämpfen in Algerien, Tunesien und Ägypten (Raoul Victor) (de)
  • Over de gevechten in Algerije, Tunesië en Egypte (Raoul Victor) (nl)
  • Sobre las luchas en Argelia, Túnez y Egipto (Raúl Víctor)

     

    Publicamos una contribución de Raúl Víctor para la Red de discusión internacional. Desarrolla un buen análisis de los movimientos sociales que se desarrollan actualmente en una serie de países árabes y completa nuestras propias contribuciones sobre varios puntos.

    NB : La Red de discusión internacional existe en francés (http://membres.multimania.fr/resdisint/ ) y en Inglés (http://groups.yahoo.com/group/intsd...). Raúl Víctor participa también en el Círculo de discusión de París (http://cercledeparis.free.fr/).

     

     

     Sobre las luchas en Argelia, Túnez y Egipto

     

    La dimensión y alcance de los movimientos sociales en Argelia, Túnez y Egipto se mide a escala mundial. Las autoridades chinas censuran la búsqueda en Internet de la palabra ‘Egipto’ [1]. Mientras que desde hace más de dos años el capitalismo en crisis impone a los explotados y marginados del planeta una excepcional degradación de sus condiciones de existencia, mientras que las luchas de los trabajadores en los más viejos países capitalistas parecen impotentes y débiles, la explosión social que ha sacudido a estos países, con su espontaneidad, su coraje y su determinación, ha constituido una bocanada de aire fresco, un mordaz recuerdo del simple hecho de que los de abajo, cuando quieren, pueden sacudir a los podere más estables.

    Como punto de partida de la explosión se encuentra la revuelta de los más pobres, los desempleados, los proletarios, pero también de una parte de la clase media, los jóvenes diplomados que sufren también la agravación del desempleo. De manera general, las jóvenes generaciones juegan un papel de primer orden. Se trata de una reacción contra la degradación de las condiciones económicas de existencia provocadas por la crisis mundial, pero también contra el reino del terror cotidiano, la amenaza de ser despedido, encarcelado o aniquilado si uno manifiesta su descontento, contra los abusos de una policía omnipresente y corrupta que extorsiona a la población a todos los niveles [2]. Sin embargo el movimiento ha también arrastrado a otras capas de la población : los sectores de la clase media elevada que sufren también las exacciones del poder establecido y hasta fracciones de la clase dominante, incluso en el ejército, que ven en él una manera de deshacerse de clanes que monopolizan el poder en detrimento de todos los demás.

    Los medios de comunicación y los gobiernos se han apresurado en calificar estos movimientos de "revoluciónes", ("revolución del jazmín" para la de Túnez), no, claro, para abrirles las perspectivas de la única revolución que podría acabar con la miseria que provocó el levantamiento, una revolución anticapitalista, sino para encerrarlos en la estrecha e inofensiva salida de una "democratización" de la gestión del capitalismo.

    La aparición espontánea de "comités de barrios", en una dinámica de auto-organización, así como las "fraternizaciónes" de la población con el ejército han podido en un momento dado plantear la cuestión de una dinámica revolucionaria proletaria, como fue el caso en 1905 o en1917 en Rusia, por ejemplo. Pero, los "comités de barrios" se confinaron esencialmente -aunque no exclusivamente - a tareas de auto-defensa contra las acciones de las "milicias" de Ben-Alí o Mubarak y de sus policías.

    En cuanto a las "fraternizaciónes" con el ejército, el rechazo de disparar contra los manifestantes no fue el resultado de una revuelta de los soldados contra sus jerarcas (como en Rusia en 1905 o 1917) -lo que constituye uno de los principales criterios para comenzar a hablar de revolución verdaderamente- sino de una orden proveniente de esa jerarquía.

    El término de "revolución" puede tener numerosas definiciones, dependiendo de lo que uno quiere poner en relieve : la naturaleza de las acciones de las fuerzas del movimiento, los resultados de esas acciones, u otros aspectos. Pero, aunque las luchas sociales en Túnez como en Egipto estén lejos de acabarse y aunque las huelgas continúen o se desarrollen actualmente, no se puede hablar de revolución proletaria, en el sentido histórico de la palabra.

    ¿Puede uno hablar entonces de revolución "burguesa" ? No, porque la burguesía está ya desde hace mucho tiempo en el poder en Túnez, como en Egipto y en todos los países árabes. ¿De una revolución "democrática" ? Formalmente los regímenes en Túnez y Egipto son "democráticos", con una constitución, partidos, parlamento, sufragio universal, etc. Irónicamente, los partidos de Ben-Alí y de Mubarak se refieren a la democracia en sus nombres : "Agrupación constitucional democrática", para el primero "Partido nacional democrático", para el segundo. Los dos partidos formaban parte, hasta sus muy recientes expulsiones durante los acontecimientos, de la Internacional socialista.

    Se trata de un movimiento que trae en su seno diferentes aspiraciones y diferentes clases e intereses. Hasta el presente ha hecho su unidad alrededor de los objetivos de derribar a los gobernantes en turno y un desarrollo de las "libertades". Pero, mientras que para los de abajo se trata de una lucha contra la miseria, la explotación y la opresión cotidiana, para los de arriba se trata de una lucha para repartirse diferentemente los accesos al poder y a la riqueza, creando al mismo tiempo un aparato político y sindical capaz de encuadrar, canalizar y esterilizar las luchas sociales.

    "Democratizar" la vida política de países capitalistas menos desarrollados no es algo fácil. No porque, como lo dicen las burguesías locales, "el pueblo no está bastante educado" (bien saben hacer votar a los analfabetos con dibujitos en la papeletas), pero porque las clases poseedoras son demasiado a menudo incapaces de estructurarse, de organizar el espectáculo democrático y al mismo tiempo respetar mecanismos de alternancia en la gestión del Estado. En ausencia de una economía suficientemente fuerte y estructurada, es el aparato de Estado, y en primer lugar el ejército, que sirven de columna vertebral para la organización social del país, y de la clase dominante en primer lugar. Pero la gestión del Estado constituye una fuente de enriquecimiento demasiado importante para no ser objeto de la infinita codicia de las diferentes facciones dominantes. El ejército mismo está a menudo dividido y la vida "política" pueden tomar la forma de enfrentamientos entre fracciones del ejército. Lo vemos actualmente en la Costa de Marfil, otro país en vía de "democratización", como lo vimos en Túnez (contra la guardia pretoriana de Ben-Alí). En Egipto la prensa ha hablado en un momento dado de la oposición en el ejército entre, por un lado, la guardia presidencial y la aviación, y por el otro el resto del ejército.

    La "democratización" de la vida política en esos países será difícil y frecuentemente caótica antes de que todos los nuevos pretendientes a la riendas de la máquina estatal consigan limitar su codicia y sus conflictos internos y organizar un espectáculo democrático "creíble".

    Las caídas de Ben-Alí y de Mubarak, lejos de haber concluido el movimiento social que las causó, lo ha extendido e intensificado en el proletariado de los dos países. En Egipto, fue una nueva extensión de huelgas que condujo a la dimisión definitiva de Mubarak. Ninguna de las aspiraciones de los proletarios y de los más pobres al origen del movimiento han sido realizadas, salvo la libertad de palabra y de acción que de hecho ha sido impuesta -por el momento- en y por la calle. Los proletarios de las industrias y de los servicios han entrado en lucha masivamente, a los cuatro costados de los dos países. Sus reivindicaciones son de orden económico tanto como político. Se refieren tanto a cuestiones de salarios y de condiciones de trabajo como a revocaciones de responsables políticos o empresariales, a la abolición de leyes represivas o al derecho de organización sindical.

    El proletariado se enfrenta a la necesidad de llevar tres combates simultáneamente : para imponer el mantenimiento de la libertad de palabra y de acción conquistadas en la calle ; para arrancar mejoras de sus condiciones de trabajo y de existencia ; para no dejarse enrolar, dividir, encuadrar y finalmente paralizar por todas las fuerzas "democráticas", "patrióticas", políticas y sindicales que emprenderán su trabajo de "normalizadores". Presentada como una conquista del pueblo, la democracia burguesa es sobre todo la más eficaz muralla contra las fuerzas que puedan amenazar el orden establecido.

    Las aspiraciones y exigencias de los proletarios deberán, para hacerse un camino, enfrentarse a muchos de esos que hasta ahora hablan en su nombre. Desgraciadamente, como nos lo muestra la experiencia de las numerosas "democratizaciones " que se han desarrollado desde de los años 1970, desde las de España y Portugal hasta las de los últimos países del este, el combate es raramente ganado.

     

     La utilización de las nuevas tecnologías

     

    Una de las características de los movimientos sociales en Túnez y en Egipto es la importancia del uso de las nuevas tecnologías de comunicación, en particular el Internet y los teléfonos portátiles. La prensa, refiriéndose a Túnez, habla de "la primera cyber-revolución". Túnez es un país donde la densidad de acceso a Internet es particularmente elevada para la región, pero aún en Egipto han jugado un papel importante. Han permitido la extensión fulminante y una cierta "auto-organización" del movimiento. Las movilizaciones, la coordinación de las acciones, la circulación de las informaciones se han hecho esencialmente fuera de los aparatos de partido y de los sindicatos existentes. En Túnez, el sitio Takriz ("romper los cojones") que jugó un papel importante en los acontecimientos, recibió cerca de 2 millones de visitas en el transcurso del solo día de la caída de Ben-Alí [3]. Existe en una parte de los participantes en el movimiento, en particular entre los jóvenes que se dicen fácilmente "apolíticos", una desconfianza bastante generalizada frente a los partidos de toda especie que vienen "a confiscar nuestra revolución". Los nuevos medios de comunicación han permitido a esa desconfianza concretizarse y afirmar una libertad nueva. Lo más interesante a ese nivel son experiencias, aunque muy puntuales, de auto-organización de servicios públicos como la recogida de la basura, en Túnez.

    Pero los acontecimientos han ilustrado también la "fragilidad" de ese potente medio de auto-organización. Tanto en Túnez como en Egipto los gobiernos han demostrado prácticamente que tienen la capacidad de interrumpir su funcionamiento a voluntad. Aunque las interrupciones hayan causado perdidas económicas extraordinarias, porque la vida de todas las empresas y negocios se ha vuelto totalmente dependientes del Internet y los celulares, han también puesto en evidencia la necesidad para las luchas de inventar soluciones para hacer frente a ese tipo de apagones.

     

     El papel de los Estados Unidos

     

    Es imposible comprender el desarrollo de los acontecimientos en Túnez, Egipto, Jordania, Yemen, etc. sin tener en cuenta el cambio de imagen de la diplomacia americana en la región y más globalmente frente a los países "islámicos". En su discurso "histórico" de El Cairo, pronunciado en junio de 2009, menos de seis meses después de su investidura, Barak Hussein (como lo recuerda en su alocución) Obama ha trazado las líneas principales de un "nuevo inicio" en las relaciones entre los Estados Unidos y el "Islam". Entre ellas, designa explícitamente la necesidad de la democracia y la crítica de los regímenes que no respetan los derechos humanos, etc. [4]. Esta política se pretende en ruptura abierta con la de Bush y la imagen de una América en guerra contra el "Islam". Se trata de promover la imagen de una América que quiere partir sobre nuevas bases ayudando y estimulando la vida de los países musulmanes, en particular en el terreno de la democracia. En su reciente discurso sobre el estado de la Nación, Obama ha insistido sobre el hecho que los Estados Unidos debían ser un "faro" para el mundo.

    Las explosiones sociales en Argelia, Túnez y Egipto no tienen como origen las manipulaciones de la diplomacia americana. La miseria y su agravación son las verdaderas causas. Pero el gobierno americano, aunque haya podido ser sorprendido, ha reaccionado integrando los acontecimientos dentro de una estrategia global, madurada y reflexionada desde hace tiempo, afilada con la llegada de la administración Obama al mando. Así, los hombres que notificaron a Ben Alí su expulsión del país, el jefe del estado mayor del ejército, Rachid Ammar, el mismo que había rechazado disparar sobre la población, y el ministro de la relaciones exteriores, Kamel Morjan, se mantuvieron en contacto permanente con el gobierno americano durante los acontecimientos. Los contactos entre la administración americana y los sectores determinantes del ejército egipcio son también constantes. Obama y Hillary Clinton afirmaron repetidas veces el apoyo de su gobierno a la transición democrática egipcia. El vicepresidente Biden le daba abiertamente recomendaciones precisas a su homólogo Souleiman.

    En una manifestación en Portugal, en 1975, en plena "revolución democrática de los claveles", un participante traía una pancarta que decía algo así como : "¡Cuidado ! ¡Tenemos demasiados amigos !". La advertencia es perfectamente válida para los trabajadores de Túnez y de Egipto que acaban de contribuir a poner en el poder a sus "amigos" del ejército, bajo la mirada implicada del imperio americano.

     

    Raúl Víctor, 14/02/2011

     

    [1] Una búsqueda de la palabra "Egipto" activa el mensaje siguiente : "Según las leyes en vigor, el resultado de su búsqueda no puede ser comunicado".

    [2] La película "El Caos" (2007) del director egipcio Youssef Chahine, describe muy bien esta despiadada realidad. Si hubo tantas estaciones de policía incendiadas y destruidas por la población, no es únicamente por el papel jugado por la policía en las represiones sangrientas al inicio de los presentes movimientos. Esta rabia traduce también el odio acumulado por décadas de exacciones contra la población.

    [3] Ver : http://www.michelcollon.info/La-Tun...

    [4] Ver, en Inglés : http://www.youtube.com/watch?v=ANk9... , especialmente a partir del minuto 35.