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La evolución de la lucha de clases

 

Predecir el futuro de la crisis y de la lucha de clases es siempre una tarea difícil, más a menudo desmentida que confirmada. Los errores de perspectivas fueron legión sobre estos temas dentro del movimiento obrero : cuanto a la vez la muerte del capitalismo y el surgimiento de movimientos revolucionarios que no han sido anunciado para ser desmentidos en seguida [1].

El optimismo profético mostrado por muchas organizaciones revolucionarias que tenían a menudo el efecto contrario al deseo buscado : en lugar de reforzar la confianza en la clase y sus vanguardias que ha dado lugar a las divergencias y a las crisis organizacionales. Han sistemáticamente resultado en el desánimo, dudas, o incluso renunciamiento al marxismo.

Eso no es entonces para nada lo que Marx ha hecho todo para sabotear las dos organizaciones internacionales en la construcción de las cuales él mismo había tanto contribuido : en la ausencia de oxígeno proveniente de las luchas, él sabía que el mantenimiento tal como del grupo que habiendo trabajado durante el periodo de efervescencia social acabada ocasionaría más daño que bien al movimiento obrero. Ahora se trata de una situación similar en la que se encuentra confrontada la Izquierda Comunista después de casi tres décadas : el retroceso de las duchas ha engendrado un desfase creciente entre una realidad objetiva muy precisa al nivel social y su teorización subjetiva quien anuncia siempre “un colapso inminente del capitalismo”, su “descomposición”, “un curso a los enfrentamientos de clases”, “la reanudación de las luchas”, “las maniobras ideológicas a escala para detener la creciente efervescencia social”, etc.

¿Cuáles son las razones de estos errores recurrentes de las perspectivas ? ¿Cuales son los reales factores que condicionan las grandes tendencias en la sociedad : guerras, crisis, desempleo, combatividad y conciencia ? ¿Qué marco de análisis correcto pone en lugar y en qué dirección podemos desempeñarnos en la situación presente ? Apoyarse en una crítica de los análisis del pasado y en las comparaciones del camino real de la lucha de clases, nosotros proponemos una aproximación, un nuevo enfoque para comprender la evolución de la relación de fuerzas entre las clases.

 

Las lecciones de la historia

El hombre no abandona la herramienta que utiliza antes de que se haya demostrado su inutilidad. Es lo mismo para el conjunto de las relaciones sociales que han tenido lugar los productores entre ellos durante los siglos : esas relaciones no pueden ser desaparecidas de la noche a la mañana sin haber hecho la prueba de su obsolescencia. Una forma social no atestigua su carácter caducado desde un punto de vista histórico que por la miseria y la barbarie que su mantención puede causar. Tal es el basamento objetivo del estallido de los movimientos revolucionarios : cualquiera que sean las diferencias considerables de contexto entre ellas, han encontrado siempre el binomio de factores siguientes : una degradación brutal de las condiciones de existencia (luego de crisis o de guerras), jugadas en una incapacidad del sistema capitalista en ofrecer una perspectiva creíble para salir. Es lo que Lenin expresó muy bien : “por qué la revolución estalló, eso no es suficiente, habitualmente, que ‘la base no quiere más’ vivir como antes, pero importa también que ‘la cumbre no se pueda hacer más’” [2]. En tales condiciones, los hombres han buscado las formas alternativas de organización social y han luchado para ponerlas en su lugar. Pero si este binomio de condiciones es necesario, no es suficiente, ya que todas las situaciones combinando una degradación brutal de las condiciones de vida y la impotencia del capitalismo en ofrecer una perspectiva no ha engendrado hasta ahora los movimientos revolucionarios. Todavía falta qué la clase obrera no sea ideológicamente batida o desmoralizada.

Además de este binomio de condiciones objetivas en un contexto sugestivo favorable al proletariado, la historia no produce ninguna regla permitiendo a determinar un curso a los enfrentamientos de clases que contiene una forma revolucionaria potencial. Por lo tanto, la idea de que el proletariado no ha sido ideológicamente derrotado en un contexto de profundización lento de la crisis después de 1968 engendraría “un curso histórico a la revolución” o “a los enfrentamientos de clases decisivos” se ha revelado ser falso. Esto nos impuso a considerar los lazos entre la crisis, el desempleo, la lucha de clases y la toma de conciencia al seno del proletariado a fin de identificar las condiciones reales de un posible surgimiento revolucionario.

 

Las grandes tendencias...

Las gráficas siguientes ilustran lo esencial de las grandes tendencias de la crisis y de la lucha de clases después de 1945, y esto tanto sobre los planos cuantitativos como cualitativos. Una conclusión fuerte se ha despejado : si el agotamiento de la prosperidad de posguerra y la reanudación de las movilizaciones sociales al fin de los años sesenta son también confirmados, por contra, la mayoría de los análisis que han sido elaborados en la línea de este optimismo inicial han sido incapaces de explicar válidamente la continuidad de los acontecimientos : ellos deben ser considerados a fondo.

 

... al nivel de la lucha de clases

1) El número de huelgas multiplicado por dos o por tres entre 1968 y 1975 y estos tienen la tendencia a oscilar su buen encuadramiento tradicional por los sindicatos y las fuerzas de izquierda. Esto indica y véase perfectamente que un retorno es tomado viniente después de un medio siglo de contrarrevolución después del fracaso de los movimientos revolucionarios entre 1917-1923 [3].

2) El aumento de los conflictos sociales se expresa tanto en un plano cuantitativo como cualitativos : por un acrecentamiento de sus números, pero también por una crítica de los fundamentos ideológicos del periodo de recontra revolución y los aparatos políticos y de control social que eran la expresión, así como por el desarrollo o el re emergencia de las organizaciones revolucionarias.

3) El surgimiento de las movilizaciones sociales al fin de los años sesenta no es sin embargo todavía el producto directo de la crisis económica. A pesar de la inversión de la tendencia al nivel de indicadores cruciales como la productividad o la tasa de ganancias, la sociedad sigue todavía muy ampliamente en la prolongación de la fase de prosperidad de la posguerra : pleno empleo, nivel de crecimiento todavía apreciable, parte salarial intacta e incluso aumentos... [4]. Desde entonces, lo esencial de las reivindicaciones durante este periodo se sitúan todavía en la búsqueda de las de la fase de prosperidad de posguerra y no expresan todavía una reacción frente a los despidos o a una degradación del nivel de vida.

4) Cuando la crisis va plenamente a manifestar sus efectos, principalmente a través de los despidos masivos y una degradación de las condiciones de trabajo después de las recesiones de 1971 y 1974-75, la clase obrera va a reaccionar según una doble dinámica :
- Partes significativas de esta van a implicarse en una vigorosa respuesta y tratar de elevar sus combates a la altura de los retos planteados : la toma en mano de la organización de las luchas, la extensión a otros sectores, etc.
- Por contra, el lento pero significativo subida del desempleo (véase el gráfico) y el impacto gradual de la crisis va a ejercer un peso negativo en toda la clase obrera, tanto en su combatividad como en su conciencia. Esto se caracterizó por un alto al aumento del número de movilizaciones sociales y de huelguistas desde mediados de los años 70 y por un fuerte descenso desde el inicio de los años 80. Las gráficas abajo ilustran esta relación inversa que aparece en todos los países entre el aumento del desempleo y la inflexión pues de la caída del número de huelgas : el aumento del desempleo ha jugado un papel negativo sobre la combatividad y la conciencia en el conjunto de la clase obrera.

5) Mientras que luchas determinadas e implicando fracciones significativas de la clase obrera se desarrollen aún durante los años ochenta [5], la explosión del desempleo entre 1974 y 1985 y la generalización de las consecuencias de la crisis en el conjunto de la clase obrera van progresivamente a aminorar la combatividad en esta y paralizar su capacidad de reacción y de solidaridad. El retroceso es efectivo desde el inicio de los años 80 (y a veces desde la segunda mitad de los años 70 en algunos países). Es este letargo general que explica fundamentalmente el aislamiento de los combates que estallaron todavía durante los años 80. Su incapacidad para generalizarse se deriva de éste aislamiento, al comenzar por las luchas en Polonia en 1980-81 que no se transmitieron de relevo en los otros países, ni al este ni al oeste. La gran cuestión planteada por las luchas en el país, a saber está en su generalización a otros países, no podía ser más objetivamente y subjetivamente resuelta en ese contexto de reflujo.

6) Este cambio pues del retroceso general de la combatividad en el conjunto de la clase es continuo y muy profundo, a un tal punto que el nivel de las movilizaciones sociales ha recaído muy por debajo en términos existentes durante los 30 gloriosos, y después de cerca de un cuarto de siglo (cf. Las gráficas de números de huelgas en Inglaterra y las jornadas de huelgas en Francia) ! El lento desarrollo de la crisis y lo peor del desempleo han entonces progresivamente anestesiado las capacidades de reacción objetivas y subjetivas en el conjunto de la clase obrera.

7) Esta doble dinámica constatada entre los sectores de la clase obrera que se comprometen en la resistencia a las consecuencias de la crisis, y el conjunto de la clase que se resigna, se confirma tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. En efecto, a pesar de la desconfianza que ciertas partes del proletariado han podido expresar con relación a los partidos de izquierda y al circo electoral, y a pesar de la existencia de combates tranquilizan la cuestión el encuadramiento sindical tradicional, todos esos destellos de los tres en algunas partes de la clase obrera no han causado de-sindicalización masiva durante los años setenta ni han tomado distancia en cuanto a la democracia burguesa (ver Gráficas abajo).

8) El retroceso general inducido por la importante pero lento desarrollo del desempleo y el despliegue progresivo de las consecuencias de la crisis, así como el desfase que ha derivado en los sectores combativo de la clase obrera y en los grupos revolucionarios, se encuentran pues confirmados tanto a nivel cuantitativo como cualitativo :
- retroceso general de los conflictos sociales ;
- retroceso de la politización al seno del conjunto de la clase obrera ;
- crisis política y organizacional al seno de los grupos de la Izquierda Comunista.

9) El retroceso de los conflictos sociales es el aliciente desde la segunda mitad de los años 70 en algunos países, y es generalizado a partir del inicio de los años 80 por todos lados.

 

Números de huelgas en Inglaterra [6]

 

Números de días de huelgas (en millares), en Francia [7]

 

Huelgas y desempleo : EU, Francia, GB e Italia [8]

 

Tasa de sindicalización en Inglaterra [9]

 

Tasa de sindicalización en Francia [10]

 

Tasa de participación en la primera vuelta en elecciones presidenciales y legislativas – Fr [11]

 

... y al nivel de la crisis

1) El agotamiento del periodo de prosperidad a finales de los años sesenta se inicia por la disminución de las ganancias de productividad que arrastra a la tasa de ganancias en su continuidad hasta 1982. Todos los demás indicadores van a seguir el mismo camino, sea a la baja (de crecimiento, acumulación...), sea a la alza del (desempleo, inflación, etc.). Toda esta evolución es claramente legible en la grafica abajo.

2) Confrontados con la caída drástica de su rentabilidad, pero todavía sujetos por los mecanismos de indexación de los salarios sobre la productividad (la parte salarial queda estable, incluso aumenta hasta 1982), las empresas equilibraron sus cuentas por el disparo masivo y el aumento de los precios de las mercancías : tales son las razones de la alza del desempleo y de la inflación, a partir de 1974 para la primera, y durante los años 70 para la subida del segundo.

3) Como la reconstitución del ejército industrial de reserva se instala entre 1974 y 1985, eso no es entonces la mundialización que se desarrolla durante los años 90 que pudo explicarse. Éste último no constituye que un factor suplementario que se ajusta a la subida del desempleo (sobre todo en la industria), esta subida se explica esencialmente por razones ‘internos’ vinculados a las contradicciones del circuito de la acumulación capitalista.

4) La tasa de ganancia llegó a su punto más bajo en 1982, la burguesía la debía enderezar. Esa es la razón desear del retorno neoliberal al inicio de los años 80. Ese retorno ha consistido en un brutal acrecentamiento de la tasa de plusvalía permitiendo así re enderezar la tasa de ganancia.

5) Es entonces también la subida del desempleo que ha permitido la inversión la dinámica en la relación de fuerzas entre las clases durante los años 70, y es ese cambio lo que ha hecho posible el retorno neoliberal, y no lo último que sería la base del desempleo, de la crisis y de la parálisis social, como lo pretenden la izquierda y los alter-mundialistas.

6) Como lo esencial de la depresión salarial fechada al inicio de los años 80, eso no es no más la mundialización que es posterior a (los años 90) que se puede explicar : eso no es entonces la competitividad de los países en bases salariales que es la razón de la austeridad en nuestro país, la depresión salarial es muy anterior al fenómeno de la mundialización. Éste último viene a reajustar sus efectos acumulativos. En realidad, es la mundialización lo que se deriva del retorno neoliberal : la desregulación ha reintroducido la competencia por los salarios (competencia que ha sido drásticamente restringida después de la Segunda Guerra Mundial).

7) A consecuencia del retorno neoliberal, la tasa de ganancia se recupera de manera constante, pero sin recuperación, ni de la acumulación, ni del crecimiento ... porque ese re-enderezamiento fue el producto de una comprensión de la parte salarial, entonces de la mejor parte de la demanda final (los dos tercios).

 

Tasa de crecimiento del PIB anual mundial [12]

 

La dinámica económica : USA+Alem+GB+Fr [13]

 

La parte salarial en Europa y Francia [14]

 

La tasa de desempleo en Europa y Francia [15]

 

La inflación de los Estados Unidos [16]

 

Las teorías anticuadas

Todas estas constataciones muestran hasta que punto los análisis que son fijados sobre el optimismo inicial de los setenta han sido formalmente desmentidos por la realidad y han sido pues incapaces de comprender la continuidad de los sucesos de la escena internacional, tanto a nivel de la evolución de la crisis, así como sobre la lucha de clases. Es por ello que nosotros lo hemos criticado y propuesto un análisis que está en coherencia con la realidad, permitiendo comprenderlo mejor. Esto puede ser resumido en cuatro puntos :

1) El aumento de los conflictos sociales de 1968, estaba ligado alrededor de la crisis económica y algunos pensaban que su lento profundizamiento constituiría un factor favorable para el desarrollo de la combatividad y de la consciencia en el conjunto de la clase obrera. Esta configuración, conjugada a una generación de proletarios que no habían sufrido ninguna derrota significativa (guerra o revolución), pudiendo, según algunos, engendrar « un curso histórico a la revolución » o « un curso a los enfrentamientos de clase decisivos ».

O, el lento aumento del desempleo y la generalización progresiva de los efectos de la crisis a partir de 1974 van a detener este aumento de los conflictos sociales en el conjunto de la clase obrera y al mismo tiempo invertir su dinámica en la segunda mitad de los años 70 (ver gráficas). Esto va a engendrar una doble dinámica al seno de la clase obrera :
- Sus sectores más directamente afectados van a reaccionar y a la vez de forma muy radical planteando jalones hacia un mayor control y voluntad de extensión.
- Por el contrario, este lento aumento del desempleo y la generalización de los efectos de la crisis han ejercido un papel paralizante sobre la combatividad y la conciencia en el conjunto de la clase obrera. Este papel negativo fue tal que un neto retroceso de los conflictos sociales en el conjunto de la clase planteado desde el principio de los años 80’s, retroceso sobre el cual no siempre estuvimos al día. Sobre este plano, se puede francamente hablar de revancha (a título póstumo) de ciertas ideas de Grandizo Munis sobre sus más virulentas contradicciones : este militante revolucionario defendía particularmente esta idea ya en la época cuando se decía que el lento desarrollo del desempleo habría de constituir un factor negativo para la lucha del proletariado [17] !

2) Rechazando ver que la doble dinámica : es instalada desde la segunda mitad de los años setenta entre una clase globalmente en posición de retroceso y sus sectores más combativos, la mayor parte de los análisis son entonces artificialmente aplastados sobre el conjunto del proletariado las características que pueden desprenderse de un proceso de radicalización identificable al nivel de sus partes más avanzadas. De hecho, la parálisis progresiva en el conjunto de la clase obrera, ha aislado y sofocado sus expresiones más combativas.

3) Cómo esta doble dinámica no ha sido reconocida, algunos han pretendido :
- que la oleada ascendente de las luchas perduraría en el conjunto de la clase ;
- que se asistiría igualmente a una desindicalización y a un aumento general del abstencionismo atestado de una dinámica de radicalización global en el proletariado ;
- que esta radicalización de la clase obrera había primero obligado a la burguesía a colocar sus fuerzas de izquierda en el gobierno (los años sesenta, habiendo sido bautizados como « los años de las ilusiones ») y en la oposición enseguida (los años 80’s han sido decretados « Los años de la verdad »).

O todos los hechos que hemos presentado desmienten formalmente estas aserciones :
- La oleada de luchas en el conjunto de la clase se ha invertido desde la segunda mitad de los años 70’s y se ha vuelto en todas partes descendente desde principios de los años 80’s.
- La tasa de sindicalización es mantenida e igualmente aumentado desde 1968 hasta el fin de los años 60 : ella no caerá más que un poco después. Esta caída no expresa entonces un desarrollo general de la conciencia en el conjunto de la clase obrera ¡puesto que ella se desarrolla en pleno reflujo de la agitación social ! En cuanto a la participación electoral, no se constata ninguna tendencia a la desafección durante las elecciones presidenciales y legislativas en Francia (ver gráfica abajo), salvo, por las elecciones municipales y europeas, sino durante los años de 1980 solamente, entonces como consecuencia del retroceso de las luchas ¡y no de su aumento en 1968 ! Es también verdad para los otros grandes países.
- De la misma manera, durante los años 80’s, la burguesía no tenía ninguna necesidad “de una izquierda en la oposición” para hacer frente a una llamada radicalización de las luchas en el conjunto de la clase obrera, sino de una derecha dura en el gobierno para asegurar su retorno neoliberal en el plano económico (ver Tatcher en 1970 y Reagan en 1981). Esta vuelta fue justamente posible por la parálisis progresiva en el conjunto de la clase. Solo ciertos bastiones combativos y a la vez significativos han resistido, pero ellos no pueden más encontrar el oxígeno y las condiciones favorables para una generalización de su combate.

4) Como el retroceso de los conflictos sociales es iniciado desde la segunda mitad de los años setentas en ciertos países, y que se ha generalizado a partir del principio de los años 80’s por todas partes, no se puede desprender a partir del hundimiento del bloque del Este o del fenómeno de « la descomposición del capitalismo » como lo teoriza sin razón la CCI. Estos dos últimos fenómenos no han podido más que agregar sus efectos a un retroceso ya presente… ¡Por mucho que se esté de acuerdo con sus suposiciones !
- El retroceso de las movilizaciones en el conjunto de la clase obrera tiene sus razones en el lento pero potente aumento del desempleo a partir de 1974. El final a nivel cuantitativo de los conflictos sociales es ya alcanzado en 1989. No es pues el hundimiento del Muro de Berlín que constituye la causa de este repliegue ; ello no es más que un factor agravante (sobre todo sobre el plano de la conciencia a través de la idea de que el comunismo no sería más que una peligrosa utopía).
- Además, mientras que se constata que las movilizaciones han sido divididas entre diez en 1975 y los años 90’s ; es surrealista pretender que existiría « un bloqueo de la relación de fuerzas entre las clases desde los años 1980 » que sería el origen de un fenómeno de « descomposición » como los sostiene la CCI. Por el contrario, después de este momento, nosotros vemos una burguesía triunfante que ha podido restablecer los beneficios de sus empresas a expensas de la clase obrera, y esto a favor de imponer el retroceso de las movilizaciones sociales desde finales de los años 70’s. Tal como lo dice sin ambigüedades Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo : “ La guerra de las clases existe, es un hecho, pero es la mía, la clase de los ricos, que llevará esta guerra, y nosotros estamos lográndolo ” (New York Times, el 26 de Noviembre de 2006). Desde entonces, nada en la realidad viene a confirmar que haya un « bloqueo de la relación de fuerzas entre las clases desde los años 1980 ». Por el contrario, viene a confirmarse totalmente a la inversa : la burguesía ha vuelto a re enderezar su tasa de ganancia vía una formidable aumento de las tasas de ganancia a favor de la lenta generalización del desempleo y de las consecuencias paralizantes de las crisis en el conjunto de la clase obrera.

En realidad, la configuración sintetizada a la vez de una clase obrera no ideológicamente derrotada, una brutal degradación de las condiciones de existencia, y un horizonte capitalista sin salida y sin futuro : la perspectiva potencial de enfrentamientos sociales de amplitud sobre el plano de la relación de fuerzas entre las clases y las condiciones objetivas de la formación del futuro partido están adelante y no atrás de nosotros.

 

C.Mcl (versión junio 2010)

 

[1Errores que no comparten Marx ni Engels puesto que “La historia nos ha dado la razón, a nosotros como a todos aquellos que pensaban de forma análoga. Ello ha mostrado claramente que el estado del desarrollo económico sobre el continente estaba entonces lejos de ser aniquilado por la eliminación de la producción capitalista ; ello ha sido aprobado por la revolución económica que después de 1848, ha ganado a todo el continente… […] ello prueba de una vez por todas como el era imposible en 1848 de lograr la conquista de la transformación social por un simple golpe de mano” Engels, prefacio de 1895 en la obra de Marx sobre Las luchas de clases en Francia, ediciones Pléiade - Política I : 1129.

[2Lenin, 1915, La derrota de la II Internacional.

[3Esta contrarrevolución se manifiesta por el aumento conjunto del estalinismo y del fascismo, el fin de todas las experiencias revolucionarias y de la degeneración de las principales organizaciones que lo expresaban, los estragos materiales y humanos causados por la segunda guerra mundial, el desarrollo de la guerra fría y de la instauración de numerosas dictaduras militares nacionalistas de derecha o de izquierda en los países del tercer mundo.

[4Las gráficas debajo de las tasas de desempleo, de la parte salarial y del crecimiento del PIB mundial ilustran esto muy claramente.

[5Servicios públicos en Bélgica (1983 y 86), huelga general en Dinamarca (1985) mineros en Gran Bretaña (1984-85), ferrocarrileros (1986) enfermeros (1988) en Francia, profesores y ferrocarrileros en Italia (1987), etc.

[6P. Artus y A. Garatti, Porqué Inglaterra ha perdido : 57.

[7Fuente : DARES.

[8Gráfica realizada y publicada por el Círculo de París en su folleto ¿Qué no hacer ?, Junio 2000, p. 20.

[9P. Artus y A. Garatti, Porqué Inglaterra ha perdido.

[10Ministerio del trabajo, Primera Síntesis, no. 16. 1, abril 2008.

[11Ministerio francés del Interior.

[12Durant C y Lege P : La crisis : Tres años después ¿cuales lecciones ?, febrero 2010.

[13Michel Husson : La crisis en Perspectiva.

[14Ires : La Francia del trabajo, 2009, El taller : 30.

[15Ires : La Francia del trabajo, 2009, El taller : 29

[16Economía, Samuelson y Nordhaus, 18va. Edición, Económica : 674.

[17G. Munis (1912-1989) fue uno de los iniciadores de la sección española de la Oposición Internacional de la Izquierda (Izquierda Comunista) en 1930. El Funda en Noviembre de 1936 el grupo Trotskista “Sección Bolchevique-leninista de España” que publicará la Voz Leninista a partir del mes de abril de 1937. Este grupo participa activamente, de la misma manera que “Los amigos de Durruti” en la insurrección de los obreros de Barcelona contra la provocación estalinista en mayo de 1937. Es hecho prisionero por los estalinistas en febrero de 1938. El fue enseguida refugiado al final de la guerra civil en México donde el es encargado por Trotsky de dirigir la sección mexicana. Munis rompe oficialmente con la IV Internacional en 1948 acusando a ésta última de haber traicionado el internacionalismo proletario durante la II Guerra Mundial. En 1958 fundó el Fomento Obrero Revolucionario que publica la revista Alarma. Esta publicación defiende las posiciones comunistas contra los sindicatos, contra la participación en el parlamento, contra las luchas de liberación nacional … como otras organizaciones provenientes de la Izquierda Comunista.