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Observaciones a las Tesis... y a las Siete controversias sobre las Tesis...

 

Observaciones a las Tesis sobre la Revolución de Octubre y su degeneración http://www.leftcommunism.org/spip.php?article184&lang=es y a las Siete controversias sobre las Tesis... http://www.leftcommunism.org/spip.php?article185&lang=es

 

En la primera tesis se afirma que la Revolución de Octubre se levanta contra la primera guerra mundial y propone transformar la guerra imperialista en guerra civil a escala internacional. Pero la verdad es que esta consigna data de dos años antes, y en el momento de tomar el poder lo que hacen los bolcheviques es ofrecer la paz a los capitalistas de ambos bandos de la guerra, es decir, lo contrario de lo que había que hacer, que era la revolución de los proletarios contra los capitalistas a escala internacional. Pretender conseguir la paz mientras haya capitalistas es no haber comprendido el problema y por eso su persecución de la paz con los capitalistas desemboca en frenar la revolución y terminar en la contrarrevolución. Por eso se puede afirmar rotundamente que el primer paso para la degeneración se da justo en el momento de la toma del poder y el ofrecimiento de la paz a los capitalistas.

En la nota 2 de la tesis 2 se dice que hay un Estado porque al lado de los consejos obreros hay otros consejos que representan a otras capas de la población. Para que exista un Estado no es necesario que existan esos otros consejos que representan a otras capas de la población que no son los obreros. En realidad, aunque sólo los obreros ostenten el poder político, el poder estatal, este poder es precisamente el poder del Estado, es el Estado mismo ya que el Estado es la organización del poder de la clase dominante, y esto hay que decirlo sin titubeos. La diferencia está en que este Estado estrictamente proletario se diferencia de los Estados que le han precedido en que al realizar su cometido va tomando las medidas apropiadas para su propia desaparición, ya que al abolir las clases sociales queda abolido todo Estado. Y si se emplea el término de semi-Estado o Estado-Comuna sólo puede ser en ese sentido, en el del Estado proletario que al realizar su tarea histórica se va extinguiendo. Pero hay que tener bien claro que el Estado es la organización política de la clase que ejerce el poder, aunque esta clase sea el proletariado. Por consiguiente, es un absurdo pretender que los consejos obreros ejerzan su dictadura sobre su propio Estado : lo que hay que asegurarse es que efectivamente sea el proletariado el que de verdad tiene el poder y lo ejerce. Algo parecido ocurre con los sindicatos : si efectivamente el proletariado ejerce su poder no tiene sentido que haya sindicatos obreros que se enfrenten al poder proletario, lo que hay que hacer es que los proletarios, que efectivamente ejercen el poder, creen los órganos o instituciones apropiados para que tanto la producción como la distribución y el consumo, así como el resto de la organización social, sean los que convengan al proletariado. Los sindicatos son la organización de los obreros nacida en el capitalismo para luchar contra los capitalistas y sus gobiernos. En una situación en que los obreros ejercen efectivamente su poder sobre lo que quede de capitalistas, no tiene fundamento un sindicato obrero que luche contra su Estado obrero.

La afirmación, enunciada a continuación de lo anterior, de que no hay revolución sin partido de clase, es cuando menos dudosa. No hay que ir muy lejos para comprobarlo : en Rusia misma, en 1905 estalló la revolución sin que el partido (o los partidos) la hubiese desencadenado. Aunque haya que reconocer su aportación con todo su trabajo anterior. Porque rápidamente podemos caer en la pifia leninista de que “sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario”, lo que nada tiene que ver con la realidad ni con el marxismo, que siempre ha afirmado que primero es el ser y después la idea.

Refiriéndonos ya a Siete controversias sobre las Tesis... , en el epígrafe El paso a la contrarrevolución se dice que dichas tesis contienen una ambigüedad consistente en no saber si los bolcheviques se pasan a la contrarrevolución en 1921 cuando los acontecimientos de Petrogrado y Cronstadt, o en 1925 cuando en el XIV Congreso del partido ruso se adopta la posición del “socialismo en su solo país”, o en 1928 cuando la I.C. adopta esa misma posición. Y se dice a continuación que los bolcheviques cometieron numerosos errores que aceleraron la contrarrevolución : represión de las huelgas, creación de la Checa, relegación y sustitución del poder de los soviets, represión de Cronstadt, etc. y se termina diciendo que sólo cuando los bolcheviques abandonan el principio del internacionalismo proletario se puede decir que abandonan definitivamente el campo de la revolución. Ahora bien, no se especifica cuándo se produce este hecho.

Dice Marx que se puede conocer la esencia de las cosas por sus manifestaciones. Es decir, nuestros actos son la expresión de lo que sentimos y pensamos, son nuestra esencia. En el caso de los bolcheviques, el mismísimo día en que toman el poder, lo primero que hacen es ofrecer la paz a los capitalistas, a los de los dos bandos de la guerra imperialista. Es decir, abandonan la consigna de transformar la guerra imperialista en guerra civil, consigna que habían lanzado los bolcheviques con Lenin a la cabeza dos años antes, y por consiguiente truecan la guerra civil contra la burguesía por la paz con los capitalistas. Esa es la esencia de su acción, independientemente de todas las florituras literarias que le añadan para disimular el hecho : por un lado le dicen a la burguesía que quieren la paz, y por otro, le dicen a los proletarios que hagan la revolución, es decir, la guerra civil contra la burguesía. Pero ¿qué actitud deberían tomar los obreros alemanes, hacer la paz con su propia burguesía como hacían los bolcheviques, o hacer la guerra civil como les decían los mismos bolcheviques ? Pero los hechos nos sacarán de dudas : los bolcheviques comenzaron inmediatamente las negociaciones con los imperialistas alemanes para llegar a la paz y lo consiguieron pocos meses después. Estos son los hechos, y los hechos manifiestan la esencia de las cosas, en este caso, la esencia de los bolcheviques. Esto no impide reconocer que durante el período que duraron las negociaciones de paz hubo una parte considerable de bolcheviques, que en un momento llegaron a ser mayoría, que se oponía a la paz y que por tanto tenía una actitud revolucionaria. No obstante ganó la fracción partidaria de la paz, con Lenin como protagonista, lo que unido a la actitud de este último que ya entonces imponía en las empresas lo que él llamaba el mando de uno sólo, es decir, imponía directores de empresa con poderes dictatoriales, según sus propias palabras, y por tanto quitaba todo poder a los consejos obreros, significaba, en resumen, que si en el campo internacional firmaba la paz con los capitalistas y en el interior despojaba a los obreros del poder que éstos habían conquistado, allí había cualquier cosa menos una acción revolucionaria. No hay, por tanto, que esperar ni a 1921, ni a 1925, ni a 1928 para decir que los bolcheviques se habían pasado al lado de la contrarrevolución. Los hechos hablan por sí solos : “obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán. La represión de Cronstadt, la adopción del “socialismo en un solo país”, o sea, la renuncia a la revolución internacional, no son más que los pasos sucesivos que los bolcheviques irán tomando como tomarán otros sucesivamente, como jugar con las luchas de los obreros occidentales para hacer transacciones con las burguesías occidentales o como será la eliminación física de todos aquéllos que habían participado en la revolución o podían ser un peligro para el nuevo poder constituido, para los gestores del capitalismo de Estado, para la nueva burguesía en forma de funcionarios estatales.

En el epígrafe “El espíritu de Bilan y de Internationalisme (la GCF)” se critica la afirmación : “Por eso la oposición de izquierda (de Trotsky) ya no tenía nada que decir o hacer desde mediados de los años veinte...” y se dice que esta afirmación está en contradicción flagrante con el espíritu de las corrientes históricas de la Izquierda Comunista. Y a continuación se dice que Bilan se consideraba como una de las corrientes críticas pero no como la única. Y aún se añade que la Fracción italiana tenía ciertas coincidencias con la oposición de Trotsky, con la cual quiso elaborar una plataforma común, o con la que compartía un análisis igual acerca de la naturaleza de la URSS, etc. Pero “Mal de muchos, consuelo de tontos”, dice el refrán. El hecho de estar todos equivocados no significa que ninguno tenga razón. En efecto, sin negar que grupos o militantes trotskistas hayan podido contribuir positivamente en algunos puntos a la crítica de la URSS - lo cual habría que examinar en detalle para ver cuáles son esos aciertos – lo cierto es que tales aciertos serían más como revolucionarios que como trotskistas, pues trotskistas significa seguidores de las orientaciones y de las prácticas de Trotsky y, ¿cuáles eran éstas ? A partir de 1917 Trotsky hace lo mismo que él le echaba en cara a Lenin en 1904 en su “Informe de la delegación siberiana” : se erige en jefe supremo del Ejército ‘Rojo’ comandado por treinta mil oficiales zaristas y en el que son suprimidos los comités de soldados y donde se implanta la disciplina jerárquica más tradicional, de la que se sienten orgullosos tanto él como Lenin. Es él el que implanta el trabajo militarizado en la medida en que le dejan hacerlo, precediendo en esto a su sucesor, Stalin. Es él el que reprime a sangre y fuego el corazón y la cabeza de la revolución en Cronstadt. Es él el que dice que lo malo no es la burocracia sino ciertos aspectos que no hay que copiar. Es él el que más adelante promoverá el “entrismo” en los partidos socialdemócratas pretendiendo que éstos se pueden regenerar. Es él el que en el momento en que los estalinistas españoles reprimen a sangre y fuego a los comités y milicias auténticamente obreros nacidos espontáneamente para enfrentarse al Estado y sus fuerzas armadas, y que en su lugar quieren poner un ejército regular burgués para defender la democracia, Trotsky les dice a los obreros que tienen que ser buenos soldados de Largo Caballero, es decir, ¡exactamente lo mismo que los estalinistas ! Es él que, en vez de caracterizar a la URSS como lo que era, un Estado capitalista que explotaba y reprimía a millones de trabajadores, dice que esta URSS es un Estado “obrero” degenerado... La lista de “méritos” de Trotsky se puede alargar, evidentemente. ¿Dónde está el espíritu revolucionario, o la defensa de la revolución, de Trotsky ? ¿Qué contribución a la revolución podían hacer los que siguieran sus pasos ? Y en la medida en que la Fracción italiana pudiese compartir puntos de vista similares estaba tan “acertada” como Trotsky. Por eso, lo que hay que destacar de la Fracción italiana no son sus coincidencias con Trotsky, sino sus desavenencias.

Por lo demás, conviene observar que no es la “democracia” entre las distintas corrientes revolucionarias lo que las salvará a ellas y a la revolución. Lo que realmente conviene al triunfo de la revolución son análisis lo más acertados que se pueda, basados éstos a su vez en un conocimiento igualmente lo más amplio posible de las cuestiones de que se trate y que sea el mayor número de personas, obreros en general o revolucionarios en particular, los que participen en todas las tareas, tanto teóricas como prácticas.

En el epígrafe El Estado del período de transición se dice que : el proletariado detentará el monopolio de la violencia, que el Estado será desposeído de este monopolio, que el proletariado ejercerá su hegemonía a través de los consejos obreros pero no se identificará con el Estado, y que éste subsistirá todavía porque no se dan las condiciones para su desaparición. En definitiva, estas afirmaciones demuestran la confusión más absoluta y que no se ha comprendido qué es el Estado.

En primer lugar, cuando el proletariado revolucionario derroca el poder de la burguesía, lo que hace es precisamente destruir el Estado de la burguesía y erigirse él mismo en la clase dominante para poder transformar revolucionariamente la sociedad capitalista en una sociedad sin clases y, por tanto, sin Estado. Pero esta transformación no se puede realizar en un día, requiere un tiempo, el período de transición de una sociedad a otra. Pero mientras existen clases en mayor o menor medida, es decir, durante todo el período de transición, necesariamente hay Estado que realizará tareas más amplias o restringidas según el momento del período de transición en que nos encontremos. ¡Pero el Estado es siempre el conjunto de las instituciones u organismos que la clase dominante crea para poder realizar las tareas propias de este Estado y, en este caso, el Estado será el del proletariado revolucionario que llevará a la práctica todas las tareas necesarias para la desaparición de las clases y, por tanto, del Estado mismo ! Por tanto, este Estado que realiza tareas revolucionarias no sólo no es malo, y al que hay que temer, o al que hay que mantener a raya, sino que es el Estado revolucionario que el propio proletariado ha creado para llevar a cabo su tarea histórica, la desaparición de las clases sociales. Por consiguiente, los consejos obreros, así como los demás organismos que cree el proletariado revolucionario para realizar su tarea, ¡son el Estado proletario ! El único peligro está, no en el Estado en sí, sino en el proletariado como clase que no sea capaz de llevar a cabo sus tareas revolucionarias. Pretender que en una situación posrevolucionaria, en que el proletariado es hegemónico, se puede tolerar un estado que no sea el del propio proletariado y que por eso mismo hay que vigilarlo y mantenerlo a raya, es no haber comprendido el problema. Lo que no se puede olvidar ni un solo momento es que ese Estado proletario revolucionario sólo puede triunfar a escala mundial, y no recluido en un país o grupo de países. La amplitud mundial de la revolución, y la capacidad revolucionaria del proletariado para llevar a término todas sus tareas, es lo verdaderamente imprescindible para el triunfo definitivo de la sociedad sin clases o comunismo. Una cosa es la crítica y la lucha contra el Estado ruso que acabó con la revolución en Rusia y la impidió en el resto del mundo, y otra cosa es confundir el Estado revolucionario del proletariado con el Estado de los capitalistas o de otras clases explotadoras. Ésa es la diferencia a tener en cuenta.

 

E. M. - Barcelona, 2 de junio de 2010