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Tesis sobre la Revolución de Octubre y su degeneración

Lecciones de los comunistas de izquierda rusos

Saludamos a los proletarios rusos que en febrero, y después en octubre de 1917, partieron “al asalto del cielo”. Volvemos sobre este acontecimiento que “conmovió al mundo” como continuación de nuestros trabajos [1] que van de la creación de una Izquierda bolchevique en 1917 a la del Grupo obrero en 1923, y hasta la formación del Partido comunista obrero de Rusia en 1928 (en Moscú), precediendo la de la Federación de los comunistas de izquierda algún tiempo después.

Nos parece necesario sintetizar bajo la forma de una docena de tesis cierto número de etapas del movimiento obrero. Éstas se refieren al ciclo de luchas de clases que se desarrollaron entre 1917 y 1923, en el mundo ruso y a escala internacional.

Es evidente que nosotros no escribiríamos hoy en absoluto exactamente de la misma forma en que lo hicieron las izquierdas comunistas de la época, pero estos camaradas mostraron el sentido en el que hay que hacer las críticas sobre el período revolucionario que se abrió en 1917 en Rusia.

 

1 - Reafirmamos la naturaleza proletaria de la Revolución de Octubre que, levantándose contra la primera carnicería imperialista, demostró que la IIª Internacional y la casi totalidad de sus partidos socialdemócratas se habían pasado al campo de la burguesía abandonando la defensa del internacionalismo proletario y participando en la primera guerra mundial. La reafirmamos con relación a ciertas especulaciones provenientes del campo revolucionario que, a semejanza de la posición de la mayoría de los mencheviques, la califican de burguesa o le atribuyen una naturaleza doble, burguesa y proletaria a la vez.
La revolución comienza en febrero de 1917 para desembocar en octubre de 1917 en la toma del poder político (primero en Petrogrado, después en Moscú). Además de la toma del poder, varios fenómenos y características determinan esta naturaleza proletaria :
- la generalización de los consejos obreros a través de toda Rusia (ya aparecidos espontáneamente en el curso de la revolución de 1905 bajo el nombre de “Soviets”) pone en movimiento a la gran masa de los obreros, del proletariado de fábrica, de los soldados y de los campesinos pobres ;
- las consignas de “Todo el poder a los consejos obreros” y “Transformar la guerra imperialista en guerra civil” dirigida al proletariado internacional lo incitan a sublevarse, a acabar con la carnicería capitalista y a marchar hacia el comunismo.

 

2 – Una vez llevada a cabo la toma del poder por los consejos obreros en Rusia, los problemas comienzan a asaltar al joven poder soviético pues se trata de la conmoción más grande de la historia, que llevaba consigo el proyecto de una sociedad sin clases que debía suceder a milenios de civilizaciones divididas en intereses antagónicos.

La Izquierda bolchevique había comprendido bien los dos elementos indispensables de la revolución :
- el mantenimiento del poder absoluto de los consejos obreros que ejercen la dictadura de la clase obrera sobre el Estado-Comuna o semi-Estado [2] ;
- y la necesidad de un partido salido de esta revolución en la cual juega el papel de fermento activo que extrae las lecciones de las luchas obreras en el plano internacional.

Cada uno debe jugar su papel y no puede delegarlo en el otro. No hay revolución sin partido de clase, y no hay revolución si la clase no ejerce su poder político y social, incluso con riesgo de cometer errores : “La clase obrera debe ser dueña de la producción [...] Si el proletariado no sabe cómo crear las condiciones necesarias para la organización socialista del trabajo, nadie puede hacerlo en su lugar y nadie puede obligarlo a hacerlo”, escribe acertadamente Ossinsky (Kommunist, nº 2, abril de 1918). Igualmente, Lenin deseaba que toda “cocinera” fuese capaz de administrar la nueva sociedad (en El Estado y la revolución, libro publicado en 1917), deseo que olvidó desde la primavera de 1918.

 

3 – La revolución de Octubre fue una amenaza de muerte para el poder de la burguesía pues, de golpe, lanzó un llamamiento para el levantamiento del proletariado mundial para destruir todas las potencias capitalistas. Enseguida fue asediada por el conjunto de las potencias imperialistas mundiales, que le declararon una guerra sin piedad.

El proletariado victorioso se encuentra ante tres imperativos :
- extender la revolución fuera de las fronteras nacionales ;
- sobrevivir materialmente y luchar contra el hambre que amenaza ;
- defenderse militarmente.
No puede detenerse so pena de fallecer. En estos tres puntos, la revolución ha reculado a pesar del combate de los comunistas de izquierda contra la paz “separada” de Brest-Litovsk y por el “control obrero de la producción”. En un entorno capitalista hostil y frente a la ofensiva de la soldadesca alemana, no podía haber medias medidas. No se trataba sólo de ganar tiempo en espera del estallido de la revolución mundial, sino de ganar o perecer, como había dado ejemplo la Comuna de París. Al querer llegar a componendas con el capitalismo, el fracaso es seguro. Así se ha visto muy rápidamente el declive del poder de los consejos obreros, que han sido vaciados de su contenido. Los obreros los han abandonado, aún resistiendo en algunos comités de fábricas, y después han creído, especialmente en torno a la Oposición obrera, que los sindicatos podían jugar un papel de control sobre el Partido-Estado. Por otro lado, el retroceso en el terreno militar fue una catástrofe en relación con la percepción de los obreros a escala internacional sobre la revolución de Octubre. No se trataba de hacer una guerra clásica como hará Trotsky creando un Ejército rojo con antiguos oficiales zaristas y restableciendo la jerarquía militar. Había que intentar desarrollar una guerra de guerrillas más propicia al éxito en un vasto territorio difícilmente controlable por los ejércitos regulares de las potencias imperialistas. Ninguna otra solución... a menos de abandonar el poder, como lo tomaron en consideración los comunistas de izquierda para evitar que la podredumbre de la degeneración cayese sobre el proletariado del futuro. Esta guerra de guerrillas no era una solución ideal, pero era la menos mala. Para el proletariado en armas es mejor perecer para evitar falsas soluciones y después malas lecciones (la identificación de un capitalismo de Estado con el socialismo) y para que el Fénix proletario renazca más fuerte y más consciente de sus cenizas.

 

4 – El hecho de haber vaciado los consejos obreros de su contenido revolucionario desembocó en la aceleración del paso a una especie de capitalismo de Estado. Está claro que la revolución no podía prescindir de un Estado, incluso reducido a su más simple expresión (una especie de semi-Estado o Estado-Comuna). Pero mientras el comunismo no haya abolido totalmente el mercado mundial, está igualmente claro que el Estado encuentra sus raíces en las relaciones de producción, que siguen siendo fundamentalmente capitalistas. Así el empleo en las empresas de expertos provenientes de las estructuras de la antigua clase dominante dio lugar a recurrir a los “capitanes de industria” y a presentar el sistema Taylor a la americana como un progreso que permitía el crecimiento de la producción pero que de hecho sometía a los obreros a una mayor disciplina de fábrica : “Como se sabe, el camarada Lenin [3] (y sobre todo, los bolcheviques de derecha a su lado) liga estrechamente la autodisciplina de hierro del proletariado a la introducción del salario por piezas, las primas por una fuerte productividad y el sistema Taylor (bajo la designación de “normas del trabajo”)” (...) “Nosotros nos oponemos a los que ‘roban’ y siembran el desorden. Pero debemos subrayar lo más claramente posible que eliminar las corrientes pequeñoburguesas y restaurar la disciplina de trabajo por medio de la introducción del salario por piezas y las primas significa luchar contra el diablo con ayuda de Belcebú. Ahora bien, esto se reduce a pronunciar bellas palabras hueras sobre la lucha contra los apetitos pequeñoburgueses al tiempo que en los ambientes obreros se desarrolla realmente el desenfreno pequeñoburgués, la carrera tras los kopecks, los métodos de negociación que desvían a los obreros de las tareas políticas y reducen su combatividad y su conciencia de clase.” (Ossinsky, Respuestas claras en Kommunist nº 2, 2 de abril de 1918) ; “Los defensores del aumento de la productividad del trabajo por el pago por piezas, la prolongación de la jornada de trabajo y otros ‘procedimientos capitalistas’ (subrayado por nosotros), se equivocan pues confunden la productividad del trabajo y su intensidad (Ossinsky, La construcción del socialismo, en Kommunist nº 2).

Todos estos deslizamientos, con la utilización de los antiguos funcionarios zaristas en todas las administraciones, no podían sino llevar a la catástrofe. Las cosas aún podían arreglarse menos después de la creación de la Checa en diciembre de 1917 : cuerpo de especialistas ajenos a la clase obrera y que sustituyó a los Comisarios del pueblo en la justicia y en la policía (de ahí el primer conflicto con los socialistas revolucionarios de izquierda).

Ningún organismo creado en cualquier dominio de la vida social debe ser ajeno al control y a las decisiones de la clase obrera. Así en la Rusia soviética ya no hubo ningún contrapeso significativo de la clase obrera misma.

Sin embargo, si la revolución mundial se hubiese extendido rápidamente, estas estructuras arcaicas no habrían tenido ningún peso real y habrían sido barridas. No habrían podido erigirse contra el movimiento proletario tanto a escala rusa como mundial. Pero sin el desencadenamiento de esta última, la parada mortal de la revolución estaba firmada. En la espera, “El proletariado ruso no está aún en condiciones de oponerse a las tendencias que, de un lado, conducen a la degeneración burocrática de la NEP y, por otro, ponen en peligro, tanto en el interior como en el exterior, las conquistas de la revolución proletaria rusa.” (Miasnikov, Manifiesto del grupo obrero, febrero de 1923).

 

5 – Los bolcheviques pensaban que la contrarrevolución vendría del exterior, mientras que ésta ha llegado desde dentro. Desgraciadamente, la guerra civil hizo bajar la guardia a todas las tendencias y fracciones dentro mismo del partido bolchevique, especialmente los Centralistas democráticos y la Oposición obrera. Sin embargo, estos bolcheviques de izquierda continuaron reclamando el poder para los consejos y la libre discusión en el Partido. En vano. Es así como Miasnikov escribía a Lenin : “Usted dice que yo quiero la libertad de prensa para la burguesía. Muy al contrario, yo quiero la libertad de prensa para mí, proletario, miembro del partido desde hace quince años”... “Una vez más digo : Ustedes levantan la mano contra la burguesía, pero soy yo el golpeado, y somos nosotros, los obreros, cuyas palabras son criticadas.” (Respuesta a Lenin, 1921).

Todas las críticas y el debate sobre las medidas de la sociedad de transición iniciado en 1917 en torno al libro de Lenin El Estado y la revolución y después por la revista Kommunist en 1918 fueron relegados al olvido por el Partido-Estado que quiso cada vez más mantenerse en el poder agitando la esperanza de la revolución mundial, pero sobre todo replegándose sobre Rusia. Fue un nuevo error en relación con los intereses de los obreros : la revolución y los revolucionarios no pueden transigir con las contradicciones crecientes en las situaciones extraordinarias pues, en un entorno hostil, todo se revuelve contra ellos.

 

6 – El repliegue sobre Rusia fue un nuevo error fundamental con relación a los intereses de la clase obrera internacional. Después de haber vaciado los consejos de su contenido y de su papel, esto conllevó poco a poco el abandono de los principios comunistas. Así, en los congresos de la Internacional no era cuestión de intervenir sobre los problemas de Rusia. Sólo Bordiga, que prefirió permanecer largo tiempo en la oposición, se opuso a esta costumbre no revolucionaria, pues era contraria al internacionalismo proletario. Como lo expresaba Miasnikov : “Nosotros no somos de la opinión de que nosotros, proletarios comunistas, no podríamos hablar de nuestros defectos porque hay en el mundo social-traidores y bribones que, como se sostiene, podrían utilizar lo que decimos contra la Rusia soviética y el comunismo.” (Manifiesto del grupo obrero, febrero de 1923).

El repliegue sobre Rusia arrastró a elementos de la izquierda del partido hacia su derecha. El caso de Bujarin es el más sintomático al ser él uno de los teóricos que habían criticado las medidas tayloristas y el recurso a los “expertos” en la primavera de 1918 : defender la “revolución” rusa a toda costa lo ha llevado a defender a los pequeños campesinos, después a los campesinos acomodados y finalmente a los ricos Kulaks.

Defender el “régimen” ruso ha arrastrado a los bolcheviques en el poder a cometer actos que los han llevado fuera del campo proletario, haciendo disparar contra las huelgas obreras de Petrogrado y a tomar Cronstadt por asalto antes de ejercer la represión contra los obreros y los marinos revolucionarios que, en 1921, se habían levantado reclamando “Todo el poder al soviet y no al partido”. Los obreros y marinos de Cronstadt eran, sin embargo, “nuestros hermanos descarriados... Los queremos como a hermanos verdaderos, como nuestra carne y nuestra sangre”, como declaró Bujarin en el IIIer Congreso de la IC en junio de 1921.

Y finalmente, defender el “régimen” ruso ha llevado a los bolcheviques a poner en tela de juicio las medidas económicas más dirigistas tomadas en el curso del último período para instaurar, tras haberlo combatido, el programa de Cronstadt mismo y el de los otros sublevados que reclamaban la “libertad del comercio”, bajo la forma del programa de la NEP (la Nueva Política Económica escarnecida por Miasnikov como la “Nueva Explotación del Proletariado”).

 

7 – El repliegue sobre Rusia llevó al partido a tomar otra medida grave e irreparable : la prohibición de las fracciones en el transcurso del Xº Congreso en 1921. Esta decisión dejará a las generaciones futuras el legado de la idea y la imagen de un partido monolítico, cuando toda su historia, desde su creación como fracción mayoritaria en el IIº congreso del POSDR (Partido Obrero Social-demócrata de Rusia) fue la de múltiples fracciones vivas y fecundas. Ni la represión zarista ni la clandestinidad y el exilio habían acabado con tal principio organizativo basado ciertamente en la centralización del partido pero también en la democracia interna, con el voto regular de las orientaciones políticas en los congresos anuales y en las numerosas reuniones regulares. Al cabo de 4 años (1917-1921), el ejercicio del poder acabó finalmente con él.

De degeneración en degeneración, la contrarrevolución acechaba a todos los sectores de la vida social ; se lo llevó todo, incluso el partido de la revolución, que fue gangrenado y se convirtió a su vez en un instrumento anti-proletario al filo de las sucesivas depuraciones : “La burocracia reinante muestra en esto que es copartícipe del destino de todas las otras clases dirigentes y que ha abandonado los métodos de pensamiento críticos y dialécticos por métodos dogmáticos, considerando su forma de dominación como el Estado ideal (infranqueable) e intenta imponer a la vez el programa y los medios organizativos de su Estado sobre el proletariado de todo el mundo. Esto prueba su esencia de clase y la naturaleza de sus objetivos, y no obstante todo lo demás refuerza por ahí mismo su dominación.” (Miasnikov, La última mentira, 1928).

 

8 – A pesar de la resistencia encarnizada del proletariado contra la instauración del capitalismo de Estado, la continuación se inscribió en la historia : “Los levantamientos de Tambov, de Georgia y de Cronstadt han sido una forma de crítica”. La crítica de los obreros y de los campesinos ha tomado la forma de levantamientos y de huelgas porque, hasta el presente, no habían tenido derecho a ninguna forma escrita o hablada de crítica de la política de la burocracia dominante y de su partido ; Stalin está de acuerdo en ello y, por tanto, continúa : “O nosotros (la burocracia) permitimos sin temor la crítica de los obreros y de los campesinos sin partido... o el descontento fermentará y la crítica tomará la forma de un levantamiento.” (Miasnikov, La última mentira, 1928).

Así, la contrarrevolución se aceleró. Aplastó a los mejores militantes del partido bolchevique, que fueron liquidados todos a finales de los años 1930 (hasta las últimas purgas en el transcurso de los procesos de Moscú de 1936 a 1938, cuya gloria cantó Aragon en su “Oda a la G.P.U.”).

En el mismo infierno, los partidos comunistas de todos los países sufrieron varias depuraciones, los militantes de la primera hora fueron excluidos todos en oleadas sucesivas pues no se mostraban suficientemente dóciles en el momento en que los partidos eran transformados en defensores de la “patria del socialismo” con la adopción del “socialismo en un solo país” en 1925 (XIV Congreso del partido comunista de la Unión soviética el 18 de diciembre de 1925).

La Internacional Comunista murió de muerte natural en 1928 adoptando en el VIº Congreso la posición del “socialismo en un solo país”. A partir de entonces los partidos que la componen se convierten en partidos “nacionales”, por tanto, nacionalistas ; ya no tenían nada de internacionalista. En 1935 el Partido comunista francés desfila el 14 de julio tras la bandera nacional. El Partido comunista italiano llegará incluso a reclamar la Unidad Nacional con los camisas negras de Mussolini en un “Llamamiento a los fascistas” de Palmiro Togliatti en agosto de 1936.

 

9 – Sólo la Izquierda comunista internacional en sus diferentes expresiones : Bilan, el Partido comunista Internacionalista, el K.A.P.D. (Partido Comunista Obrero Alemán) y después las organizaciones salidas de la izquierda germano-holandesa, el Grupo obrero de Rusia, después el Partido comunista obrero de Rusia fundado en Moscú en 1928 y finalmente la Federación de los comunistas de izquierda de Rusia, lleva el devenir de las lecciones revolucionarias a escala mundial, al igual que en Rusia.

 

10 – En 1928, en Rusia, en el congreso de fundación del Partido comunista obrero de Rusia, el Proyecto de programa del Comintern obrero, propuesto por Miasnikov, indica claramente que la URSS se ha convertido ahora en un país capitalista bajo su forma capitalista de Estado, pues ha sufrido una contrarrevolución, “un golpe de Estado”. Está escrito en este Programa : “Así es como, bajo la enseña gloriosa de Noviembre (Octubre, según el calendario gregoriano), la burocracia se ha adueñado del poder. Una de las consecuencias de este golpe de Estado que ha ejercido una influencia decisiva en toda la teoría y la práctica de la I.C. ha sido darnos un ‘régimen de capitalismo de Estado’ (subrayado por nosotros) con la dominación teórica y práctica de la burocracia omnipotente que está a la cabeza del Estado y a la cabeza de la producción. Es evidente que a los ojos de la burocracia este estado de cosas parece ideal”.

 

11 – Las lecciones revolucionarias que hemos anotado más arriba no pueden ser sacadas más que a condición de reconocer Octubre de 1917 como el producto de una revolución proletaria contra la barbarie guerrera del imperialismo capitalista que se había desencadenado en 1914. Los que sostienen que Octubre sólo fue una revolución burguesa, no tienen ninguna lección a extraer de este acontecimiento : no les concierne puesto que sería obra de la burguesía.

 

12 – En este sentido, la Oposición de Izquierda trotskista llega demasiado tarde para atajar el reflujo de la revolución. El Grupo Obrero Ruso la calificó con mucha frecuencia como “ oposición de Celebridades”. Las “Celebridades” del partido no han conocido las desdichas de la clase obrera, han proseguido su política sin darse cuenta de que ya no actuaban a favor de la clase obrera, que continuaba siendo explotada [4]. Cuando se despertaron era demasiado tarde y la revolución estaba total e irremediablemente “traicionada”. Por eso la oposición de izquierda ya no tenía nada que decir ni hacer en Rusia desde mediados de los años veinte. Por lo demás, Trotsky había reprimido el levantamiento de Cronstadt con un encarnizamiento especial, difundiendo la tesis de los manejos de guardias blancos en la fortaleza y rehusando parlamentar. Sólo la Izquierda Comunista obrera presente entre los obreros ha salvado el honor del comunismo en Rusia : “Cuando llegué a Petrogrado (...) los obreros ya no confiaban en los comunistas.”... “Los obreros odiaban al Partido porque las mismas medidas a las que apelaban contra la burguesía en 1918-1919 son las que ahora (1921) son inflingidas a la clase obrera...” (Miasnikov en Memorándum 1920).

 

Michel Olivier & Guy

 

[1Tratado de Brest-Litovsk, frenazo a la revolución, Spartacus, 1977. Traducción integral de los 4 números la revista Kommunist , Éditions Smolny (a aparecer). La izquierda bolchevique y el poder obrero, 1919-1927 y El Grupo Obrero del Partido comunista ruso, 1922-1937 : dos folletos publicados por cuenta del autor, 2009.

[2Ningún término es completamente satisfactorio. Queremos decir con toda claridad que hay un Estado puesto que, al lado de los consejos obreros, se manifiestan otros consejos que representan a las otras capas de la población, como los soldados y los campesinos pobres, etc. Los obreros deben ejercer su dictadura sobre este Estado durante el período de transición hasta su desaparición. Todas las medidas que tienden a reforzarlo se las debe rechazar o ser enmarcadas muy estrictamente.

[3Obras, Discurso en el soviet de Moscú del 23 de abril de 1918, tomo 27, p. 240 y siguientes.

[4La verdadera historia, sobre el terreno, de la sociología de los diferentes grupos de oposición en Rusia, está aún por escribirse. Nosotros tenemos tendencia a seguir a Miasnikov mientras no se hayan realizado investigaciones más profundas.